Los vinos de Mas l'Altet

Suelo, clima, naturaleza viva …

pasión, emoción, esfuerzo …

y tiempo, tiempo, tiempo …


Es el vino del viñedo de Mas l’Altet que ensambla variedades, clima, suelo, entorno. Con tan sólo dos hectáreas cada viña es un reflejo del resultado de una viticultura que busca respetar al máximo el natural entorno de un ecosistema sagrado. Las cicatrices del clima de cada añada se marcan en un vino que renace cada año para establecer un nuevo diálogo entre el viñedo y nosotros. Nacido de un sueño que uniese la calidez y mediterraneidad de la Syrah y la elegancia y atlanticidad de la Cabernet Sauvignon. Sacrílego emparejamiento aderezado con pequeñas proporciones de merlot y garnacha. Un vino de pago que busca en esencia la elegancia y el equilibrio. Un vino creado para envejecer y ser disfrutado.


No sólo de sueños vive el vino. También lo hace del amor por la garnacha. De un viñedo de girò (garnacha) de una hectárea muy próximo a Mas l’Altet obtenemos las uvas con las que se elaboran este vino. Esta variedad, capaz de extraer lo mejor de cada entorno con un cultivo adecuado y mucho cuidado y esmero, es la inspiración y el fin. Este viñedo ha sido capaz de sorprendernos por su expresividad y complejidad. Su frescura y calidez. Su sutileza e intensidad. Una femme fatale de muy poca producción. Encantadora y sugerente.

Y entonces, cuando llega el momento, nace este vino en nuestras mentes. Sólo cuando llega ese momento seleccionamos ‘esas’ barricas de Cabernet Sauvignon para hacer un viaje al más allá del tiempo. Descansarán en largas crianzas en barrica. El tiempo será nuestro aliado y nos guiará. Entonces vendrá la botella. De nuevo sin prisa, el tiempo es quien decide. Luka es nuestro primer hijo. Luka es el vino que algún día nuestro hijos disfrutarán. Nuestro homenaje a los grandes vinos y al milagro llamado ‘botella’.